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Cómo asociar las solicitudes de los clientes a los códigos del ERP sin adivinar

Lo más difícil de responder a una solicitud de cotización casi nunca es el precio. Es averiguar cuál de miles de productos casi idénticos quiere de verdad el cliente, a partir de una línea escrita con prisa y con sus propias palabras.

Cómo es de verdad una línea

Muy pocos clientes escriben tu código (SKU). Escriben una descripción («panel 60x60 4000K, y el driver de siempre»), un código de otra marca, un número de parte de un catálogo antiguo o una especificación sin ningún nombre de producto. A veces escriben «o equivalente» y esperan que seas tú quien proponga el producto.

Cada uno de esos casos exige un trabajo distinto, y una simple búsqueda por palabras clave en el nombre del producto no resuelve bien ninguno.

La misma especificación, escrita de cinco maneras

La temperatura de color llega como 4000K, 4000 k, 4.000K o 6500ºk con símbolo de grado. La potencia llega con coma decimal en Portugal y en España, y con punto decimal en otros países. Las medidas llegan como 60x60, 600x600 mm o 60 × 60 cm.

Antes de asociar nada, hay que leer esas especificaciones tal como las escribe el sector y convertirlas en valores comparables. Si te saltas ese paso, se pierde una coincidencia perfecta porque una de las partes escribió una coma.

Códigos de otras marcas

Pedir «el equivalente de» un código de la competencia es habitual, y no se puede responder solo con tu catálogo: primero hay que saber qué es ese código —su potencia, su flujo luminoso, su grado IP— y solo después cuál de tus productos se le acerca más.

Los nombres de marca lo complican más de lo que parece. Una marca que el sistema no ha visto nunca, o escrita con un guion o una mayúscula poco habitual, puede pasar del todo inadvertida, y la línea se asocia por sus palabras en lugar de por su especificación. Una buena asociación de productos trata una marca no reconocida como una pregunta que resolver, no como ruido.

Lo casi idéntico es lo peligroso

En un catálogo amplio, muchos productos se diferencian en un solo atributo: 3000K frente a 4000K, IP54 frente a IP65, un haz de 60° frente a uno de 90°. Un dígito cambiado en un código es otro producto a otro precio.

Por eso un sistema de asociación debe juzgarse por lo que hace cuando no está seguro. Elegir el producto más parecido y ponerle precio parece eficiente, y mete en silencio el producto equivocado en una cotización.

Señalar, no adivinar

El diseño más seguro es la incertidumbre explícita. En Ettore, cada línea termina en uno de unos pocos estados —«Listo», «Revisar coincidencia», «Sin coincidencia», «Faltan datos»— y todo lo no reconocido pasa por defecto a «Revisar coincidencia», nunca a «Listo». Es una regla de arquitectura, no una configuración que alguien pueda desactivar.

No se trata de que la máquina acierte siempre. Se trata de que el equipo solo tenga que mirar las líneas que de verdad necesitan a una persona, y pueda confiar en las que están marcadas como «Listo».